Un domingo de cañas por Santiago de Compostela

Un domingo soleado en Santiago de Compostela.   

Atardecer en la Plaza de la Quintana

O un sábado! Incluso cualquier día entre semana… Ahora, eso sí: con sol! No voy a negar el encanto de la ciudad mostrando toda su esencia: luciendo lo que otra ciudad desluciría en un día gris y plomizo; con el orvallo (lluvia ligera) empapando la piedra de sus rúas (calles) y con los musgos y líquenes que la recubren goteando impasibles. Preciosa. Pero, ¿y lo bonita que se ve Compostela con luz? Allá va mi propuesta!

Desayunar

Empezamos paseando por la Alameda para abrir el apetito. Me encanta la vista que hay de la Catedral desde los bancos que se asoman a Galeras, por ejemplo. Todo esto, antes de dirigirnos a nuestra cafetería elegida para el desayuno: la Cafetería Paradiso (rúa do Vilar). Entrar es viajar en el tiempo. Al pasado. Me encantan los locales ochenteros. Las tostadas con aceite y tomate son espectaculares; pan de bolla tostado con tomate natural “restregao” y aceite “del bueno”, oliva Virgen. Y muy generosas!! Ah, y el café, buenísimo!

Buey de Mar y “de tierra” en el Mercado de Santiago

El mercado de Abastos.

Quizás no sea tan imponente como la plaza del Obradoiro y su peregrina catedral, ni tan intrincada y peculiar como su casco viejo y calles como la del Franco, Vilar o la rúa Nova. Pero el mercado tiene un ambiente y una autenticidad que no podéis perderos. Es una visita obligada. La oferta de productos artesanales, ecológicos, naturales, rurales y, sobre todo, frescos, es bestial! Las carnes, como las tiras de churrasco o los chuletones de ternera gallega. Pescados como lenguados, rapes, merluzas (de pincho!), cabrachos, lubinas y, unos rodaballos que se salen de los mostradores. ¿Y los mariscos? Percebes, nécoras, centollas, bueyes de mar, cigalas, camarones… y mis favoritas: las zamburiñas. Consejo: puede probarse “in situ” el marisco fresco. Incluso existe la opción de, en el mismo mercado, acudir a la zona de los productos en salazón (parte posterior) y que os cocinen el marisco recién comprado. Por un módico precio. Y ellos mismos te lo llevan hasta una pequeña vinoteca dentro del propio mercado, donde podéis esperarlo impacientes y ansiosos, impregnando el gaznate con un maravilloso albariño bien fresquito! Las verduras. Los dulces. Los vinos desde mencías a albariños, pasando por godellos o ribeiros. Los quesos, Arzúa-Ulloa y el de O Cebreiro, mis favoritos.

Unas cañitas antes de comer.

En Santiago son generosos con la tapa, pincho o aperitivo gratis con la consumición. En la mayoría de los locales. Por lo tanto, cualquiera puede ser un acierto. Pero claro, por ubicación, encanto o peculiaridad del producto en sí, puedo  aconsejar:

Aperitivo en “La Tita”

La tita, donde disfrutar de la tortilla de patata como a mí me gusta, con el huevecillo saliendo en cada pinchada (vamos a pensar bien, mentes lascivas!).

O Cabalo Blanco. Buen aperitivo, variado. Suelen ser mejillones el fin de semana. Placita preciosa y bar auténtico, de los de antes. Terraza top.

Filandón. No os asustéis, es un ultramarinos, sí, pero dentro tiene el bar. Probad sus embutidos y dejad vuestra historia escrita en una servilleta de papel.

Abrigadoiro, con una noria dentro del bar y unos embutidos y quesos servidos en papel de charcutería.

Cuncas de vino en “Casa Fonda”

Otros como el Marte (famosas croquetas), Bodegón de Xulio (siempre pulpo de aperitivo), Casa Fonda (años 80 y cuncas de vino), San Jaime (croquetas y tortilla), Porta Faxeira (aperitivo abundante), Dama Juana (Pulpo y pastel de cabracho), Abellá (carne de cocodrilo), Caña Hueca o San Clemente, no os dejarán indiferentes. Seguro!

Picar algo.

Millones de opciones. Mi consejo:

Si no tenemos coche, acudir a la rúa San Pedro y comer en Casal do Cabildo o en O Dezaseis. Pero mi restaurante favorito de Santiago es O Bodegón do Pulpo, en Vistalegre (10 min andando desde el centro). Pulpo, calamares, xoubas y flan de queso. Cocina de la abuela. Es enxebre (para los de fuera de Galicia: auténtico y rural), pero qué sabores.

Pulpo en “Bodegón do Pulpo”
Flan de “queixo”
Calamares de “verdad” en el “Bodegón do Pulpo”.

 

 

 

 

 

 

Y después de comer, cafecito y/o digestivo en las terrazas del Hotel Costa Vella o, si está abierta, en la terraza del pub Momo (si pagas dos rondas de consumiciones iguales, te invitan a la tercera), con vistas espectaculares.

Zamburiñas en “Tira do Cordel”
Cabo Finisterre

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si tenemos coche, conducir una horita y poco hasta Fisterra (Finisterre) y comer en Tira do Cordel. Pescado a la brasa, por supuesto. Y algún marisco para empezar (zamburiñas!). Después de comer os vais a la punta del cabo a contemplar la inmensidad del Atlántico (“fin da terra, fin do mundo”). Si hace bueno, habrá viento de Norte, y entonces detrás del faro se está de lujo. Llevad crema protectora, que os quemáis!

Cabo Touriñan

Para terminar: 30 min os separan del último rayo de luz que se puede apreciar en el continente Europeo, el cabo Touriñán (realmente comparte ese privilegio con dos cabos más, cabo da Roca en Portugal y cabo de Vardetangen en Noruega, dependiendo de la época del año). Sin desperdicio!

O Faro Finisterre, Hotel y Restaurante

¡Comparte y vencerás!

Olaf

Olaf

Profesor de Ciencias at CPR Sta Apolonia
Aprendiendo de la vida cada día. Dedicado a la docencia y amando la naturaleza, me encanta escaparme a disfrutar de la aventura que proporcionan los viajes!
Olaf

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